miércoles, 30 de enero de 2013

LA LUZ AL FINAL DEL TUNEL. John Skipp y Craig Spector (1986)


-Si quieres conocer el verdadero carácter de alguien, dale poder y observa-.


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Lo que nos cuenta. Un mal tan antiguo que hasta el propio Vlad trató de ganarse sus favores, se toma unas breves y traviesas vacaciones en Nueva York que dejan como resultado una carnicería y un nuevo vampiro, Rudy, que irá descubriendo sus capacidades sin ningún tipo de guía y que actuará en función de su malsana personalidad. Pero sus actividades llamarán la atención de varios personajes.

Mi opinión. Revisión de la temática vampírica con estilo radicalmente ochentero (para bien y para mal), que sin traer nueva luz al asunto sí que lo revitalizó en su tiempo mediante una apretada vuelta de tuerca a sus concepciones y tópicos estilísticos más comunes por aquel entonces. 

Novela sucia, brusca, venérea, efectista, urbana, cruenta, veloz, cruel, violenta, gamberra y cruda, que engancha mediante la exageración admisible y el humor negro indirecto, fácil y rápida de leer, con algunas escenas (que no todas) francamente muy logradas y casi cinematográficas.

Destacado. La concepción del enemigo por parte de los personajes principales, tan diferente entre ellos y tan inexperta como la del propio vampiro.

Potenciales evocados. Un plato de Vachss a la vampira; toques Carpenter; Van Helsing protagoniza un peligroso Full Monty; Guillermo la leyó mucho, pero mucho, mucho, mucho; no busques aquí a los Cullen, que esto es otra cosa; algo de Niles y Templesmith.

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