domingo, 12 de enero de 2014

UN CASO DE CONCIENCIA. James Blish (1958)



 photo 204UnCasoDeConciencia_zpsdd8e5b12.jpg-Casi dos novelas en una.-
 

Género. Ciencia ficción.


Lo que nos cuenta. A mediados del siglo XXI, el peruano Ramón Ruiz-Sánchez, jesuita y biólogo, es uno de los cuatro humanos presentes en Litina, un planeta muy lejos de la Tierra, lleno de exótica vida y habitado por unos seres con aspecto de reptil cuya tecnología y sociedad han tomado unos derroteros muy diferentes a los terrestres. La labor de los cuatro es valorar si pueden usar el planeta como puerto de escala sin que eso perjudique ni a terrestres ni a litinos, pero hay que tener en cuenta la enorme abundancia de litio en el planeta y su potencial uso militar. Por diferentes razones, el jesuita defenderá la calificación X-Uno del planeta, el aislamiento total de la Humanidad y para siempre. Ampliación del propio autor de los conceptos de una novela corta escrita seis años antes.


Mi opinión. Novela con dos partes muy diferenciadas, que en la primera ofrece un trabajo de ritmo suave pero de alta intensidad, que trata ciencia, religión y humanismo desde una perspectiva interesante aunque mediante conclusiones de los personajes algo “rígidas”, pero que en la segunda parte desarrolla los conceptos hacia derroteros más “chocantes” y mediante formas similares en la forma pero estridentes en el fondo y además en el seno de una distopía inesperada (y difusa) a tenor de lo previamente expuesto, de menor poder de atracción, que maneja la espiritualidad de forma que no queda claro si es irónica, un homenaje o algo en el medio, con bastantes buenas ideas sobre derroteros sociales (alguna, verdadera anticipación) y que creó, crea y creará opiniones encontradas entre lectores.


Destacado. Podría considerarse una trágica revisión de cómo es el ser humano.


Potenciales evocados. Durante la primera parte, atmósferas de Cántico por Leibowitz para tratar ciertos aspectos extraterrestres de una imaginaria versión de La guerra de las salamandras; durante la segunda parte, de nuevo atmósferas de Cántico por Leibowitz pero algo psicotrópicas y además mezcladas con situaciones sociales de ¡Tigre! ¡Tigre! e ideas de Forastero en tierra extraña alienígenamente retorcidas.


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