miércoles, 22 de enero de 2014

CLAUDIO EL DIOS Y SU ESPOSA MESALINA. Robert Graves (1935)



 photo 227ClaudioElDios_zps104716d7.jpg-Continua la trama, baja la intensidad.-
 



Lo que nos cuenta. Dos años después de haber terminado la redacción de sus memorias, llegando hasta su sorprendente aclamación como emperador tras el asesinato de Calígula, Claudio decide seguir contando su historia, la de su tiempo y entorno, comenzando por las peripecias de Herodes Agripa hasta el momento del ascenso de Claudio. Segunda parte de la novela Yo, Claudio.


Mi opinión. Novela que sigue trabajando el concepto de supuestas memorias de Claudio, que si bien sigue a grandes rasgos (no siempre) la historiografía más comúnmente aceptada sí que introduce ficción de cosecha propia para hilar acontecimientos que desea destacar, que aunque resuenan los ecos de su primera parte entre sus páginas tiene una voz propia pero de menor intensidad, tono y timbre, diluida en rumbos e intenciones, plagada de eventos de cuya relevancia para la narración se puede dudar a pesar de que en realidad forman parte de un todo interesante en ese periodo de la Antigua Roma, con personajes potentes en su planteamiento, un protagonista que ha evolucionado (y seguirá evolucionando) hacia un ser complejo y lleno de contradicciones que permiten ofrecer un libro entretenido.


Destacado. A pesar de todo, sigue siendo un libro interesante, pero a la alargada sombra de Yo, Claudio.


Potenciales evocados. Más Yourcernar que la primera parte, pero sin los ataques de sensibilidad, y también más Haefs, pero menos evocador; una Agripina en la línea de Grimal.

2 comentarios:

  1. Lo leí hace muchísimo. Recuerdo con agrado la historia, quizá prescindible pero aventurera, de Herodes.

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  2. Hola, Luis Miguel.

    La verdad es que aunque el relato de las "cosillas" de Herodes Agripa permite enlazar con varios rumbos de la trama a la vez resulta... algo chocante... Estoy con usted.

    Es un placer tenerle por aquí. Gracias por su aportación.

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