miércoles, 29 de mayo de 2013

LAS LEGIONES MALDITAS. Santiago Posteguillo



-Aprendiendo de los errores y trabajando las fortalezas.-
 

Lo que nos cuenta. En el libro Las legiones malditas (publicación original: 2008), y tras el desastre de Cannas, los supervivientes de las legiones V y VI (excepto tribunos y patricios) han sido condenados al ostracismo en Sicilia por cobardía y deshonra. En Hispania, Publio Cornelio Escipión necesita refuerzos urgentes para afianzar su posición y continuar sus planes de lucha tras la toma de Cartago Nova, pero no todo el Senado está de su lado. En Roma, Tito Macio Plauto vive en primera persona las consecuencias del desgaste por la guerra. Segundo libro de la Trilogía de Escipión el Africano.

Mi opinión. Continuación del primer volumen de la trilogía allí donde se quedó, en el que se nota que el escritor va puliendo sus debilidades, que trabaja bien el personaje de Escipión haciendo que se empiece a notar su humanidad, todavía titubeante al manejar el romanticismo, con tendencia a caricaturizar a muchos de los antagonistas (que no a todos), muy costumbrista, que maneja la parte bélica todavía mejor que en la primera parte, que sigue saltando entre escenarios de forma algo brusca, bastante detallista, con tendencia a la variación consecutiva sobre un mismo tema (por no decir repetición), que trata la historia conocida con bastantes libertades narrativas pero con buenas intenciones (y buenos resultados), con sobrepeso, con poca gama de grises, de muy buen ritmo pese a tener tropiezos y francamente entretenida.

Destacado. La narración de la batalla de Zama.

Potenciales evocados. Cada vez más lejos del “pacifismo” de Durham; menos poética que la obra de Haefs pero cada vez más cercana por aquello de dar poca visión al otro bando; un Escipión cada vez más cercano al de Leckie.

2 comentarios:

  1. Posteguillo no consigue engancharte tanto como McCullough. Es interesante pero siempre tengo una sensación de desapego cuando lo leo. Lo mejor de la serie (de la novela anterior) es cuando Plauto extrena su obra de teatro. Esa parte es estupenda.

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  2. Creo que Posteguillo tenía un objetivo en mente distinto al de McCullough. Gracias por su aportación.

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