martes, 2 de julio de 2013

LLORAD POR NUESTRO FUTURO. Varios autores (1978)

-Posibles desarrollos futuros del mundo según valoraciones del seleccionador hace 35 años.-
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Género. Relatos.

Lo que nos cuenta. Recopilación de diecisiete relatos de Ciencia ficción, centrada en lo que se consideraba futuro próximo o inmediato en 1978, con una introducción entre lo entrañable y lo pasmoso, y que toca temas como la extinción progresiva de la expresión artística, soluciones a la superpoblación, evoluciones terribles de los servicios médicos, la deformación de la carrera espacial y sus consecuencias, formas avanzadas de consumo y crédito, tecnología aplicada al sexo, el fin del mundo como entretenimiento, la influencia de los robots en la sociedad, programas de televisión violentos, las drogas como un producto de consumo más, taras en el desarrollo, el postapocalipsis tras una guerra biológica, la problemática futura de la gestión de residuos y basuras, el deterioro del medio ambiente, la censura retroactiva, formas extremas de marketing publicitario y curiosos estilos de protesta laboral. Segunda entrega de la serie Antología no euclidiana.

Mi opinión/Destacado/Potenciales Evocados.

-          Fénix brillante (Ray Bradbury, 1963): Relato que rotó por muchas editoriales y pasó algo más de tres lustros en cajones, que fue clara semilla de una obra gigante del autor y de la literatura pero que como semilla es pequeño y limitado aunque lleno de potenciales.

-          Con las manos cruzadas (Jack Williamson, 1947): Obra que evolucionó hasta una conocida novela posteriormente, que trata el tema de las ventajas de la tecnología y de las simultáneas amenazas que representa, muy clásica en fondo y forma.

-          El coste de la vida (Robert Sheckley, 1952): Inquietante propuesta, más en los tiempos que corren, que si bien pudo resultar exagerada en su tiempo ahora no lo es tanto, sencilla y efectiva.

-          Con esas manos (C. M. Kornbluth, 1951): Sensible trabajo con detalles cuidados, de los más “humanos” de la recopilación, que sugiere más que muestra, de un autor fallecido prematuramente pero que dejó su huella en el género.

-          Sólo de noche (Vonda McIntyre, 1972): Al borde de la fantasía y casi del terror, relato muy breve e impactante, más efectista de lo que cabía esperar de la escritora.

-          Disponga usted de ellas (Ron Goulart, 1969): Corto, brusco, desagradable y logrado, quizás algo excesivo pero que logra el efecto buscado en el lector.

-          El túnel bajo el mundo (Frederik Pohl, 1954): Uno de los relatos más redondos, de personajes bien construidos, toques Dick y una historia interesante.

-          La última lección sobre Cisneros (Gabriel Bermúdez Castillo, 1978): Trabajo correcto del conocido autor español, que juega con los géneros, que evoca a Larra en su trama y curiosamente españolizado.

-          El precio del peligro (Robert Sheckley, 1958): Fuente de la que han bebido bastantes obras conocidas posteriormente (y algún Best seller), lleno de acción, de ritmo trepidante y formas narrativas interesantes. 

-          Entre los muertos (Ed Bryant, 1971): Relato duro, como el futuro que plantea, sin espacio para los sentimentalismos y descorazonadoramente creible.

-          Historia de amor en tres actos (David Gerrold, 1970): Otro de los relatos redondos de la antología, de estilo y propuesta diferente a las demás, muy conseguido y con un remate notable.

-          Deflación 2001 (Bob Shaw, 1973): Muy del estilo del autor, brevísimo, sin duda exagerado pero que nos saca una sonrisa culpable con facilidad.

-          El canario rojo (Kate Wilhelm, 1973): Relato asépticamente desagradable, de alcance, que toca las sensibilidades del lector de forma acertada.

-          Ningún lugar donde ir (Norman Spinrad, 1971): Relato con tema recurrente en su tiempo pero no habitual en la producción del escritor (aunque sí presente en su trabajo de forma marginal), muy irónico y que propone alguna reflexión.

-          El astronauta muerto (J.G. Ballard, 1968): Triste interpretación de un fenómeno que levantó pasiones, repleto de añoranza pero con fortaleza y un mensaje muy claro.

-          Todos morimos desnudos (James Blish, 1969): El relato más largo de la recopilación, muchísimo más actual ahora que cuando se publicó y marcadamente imaginativo.

-          Vayamos a ver el fin del mundo (Robert Silverberg, 1972): Conocido relato del autor y publicado en diferentes antologías, lleno de cinismo y que refleja muy bien algunas tendencias humanas.

4 comentarios:

  1. Me ha llamado la atención esta reseña y buscando en la biblioteca provincial de mi ciudad, he visto que tienen este libro durmiendo el sueño de los justos en el depósito. Voy a sacarlo de la "morgue", a ver si merece la pena revivirlo. Por cierto, vaya título más acojonante... Un saludo, Olethros. Benjamín.

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    1. Es bastante irregular pero con cositas más que interesantes. Ya verá.

      Espero que nos cuente sus impresiones

      Gracias por su aportación, Benjamín.

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  2. Ayer terminé esta obra y he de decir que básicamente, coincidimos, Olethros. El relato "El túnel bajo el mundo" es mi favorito, y es cierto que recuerda a Dick (creo que fácilmente podía estar escrito por él, sobre todo con la pirueta final). Los de Williamson y Bradbury son muy buenos por el germen que contienen(el de Williamson es muy inquietante. Bueno, y el de Bradbury también). Me sorprendieron muy gratamente "Historia de amor en tres actos", "El coste de la vida", "Vayamos a ver el fin del mundo" y "El astronauta muerto". No me gustó el relato de Gabriel Bermúdez Castillo, me parece que chirría con respecto al resto de la recopilación. Me gustó el prólogo de Domingo Santos, del que por cierto recientemente leí Homenaje y me gustó bastante.
    Ahora voy a por la decimoquinta selección de Novelas de Anticipación (editorial Acervo,1972), que contiene relatos exclusivamente de autores soviéticos (me interesa su punto de vista y en plena guerra fría). La sacaré de la morgue y a ver que pasa. Saludos, amigo. Benjamín.

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    1. Me alegra que coincidamos, Benjamín.

      El de los autores soviéticos lo leí hace mucho tiempo pero no lo tengo en mi biblioteca, lamentablemente.

      Gracias por su aportación.

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