martes, 5 de febrero de 2013

CIUDADANO DEL IMPERIO. Gillian Bradshaw (2003)


-Los ciudadanos son todos iguales, pero unos más iguales que otros.-


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Lo que nos cuenta. Hérmogenes, ciudadano romano residente en Alejandría, viaja a Roma para reclamar una deuda bastante considerable y que forma parte de la herencia que recibió de su padre. El problema es que el deudor es cónsul, general y amigo personal del emperador Augusto.


Mi opinión. Trama original (al menos por cómo ha sido localizada) sobre la diferencia entre la teoría y la práctica de la ciudadanía romana (y el ejercicio de los derechos correspondientes) para los habitantes de provincias lejanas a la capital, en particular, y para los que no tienen amigos poderosos, en general.


Además, parece un retrato bastante creíble del día a día en Roma para diferentes estratos sociales, de sus costumbres, creencias y hábitos. Es cierto que como novela debe tomarse ciertas licencias, pero no chirrían demasiado en este caso. Lectura dinámica y con cierto tono humorístico en ocasiones.


Destacado. Entretenida, sin sorpresas.


Potenciales evocados. Momentos Haviland Tuf, pero con peligro real y en Roma.

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