miércoles, 11 de septiembre de 2013

RIM. Alexander Besher (1994)


-Espiritualidad oriental, virtualidad generalizada y mucha imaginación.-

 photo DSC08413_zps12702857.jpgGénero. Ciencia ficción.

Lo que nos cuenta. En el 2067, Trevor Gobi nos presenta su breve reflexión sobre los tiempos de las guerras mega-empresariales que ya han quedado atrás. En 2025, en Nuevo Tokio, un anciano gravemente enfermo al frente de una de las mayores corporaciones de su tiempo participa en la ceremonia de la realidad virtual. En 2027, en la frontera entre México y USA, un hombre con la cara plateada se hace con unos procesadores de conciencia. En el aeropuerto de Los Ángeles, el profesor Frank Gobi, experto en chamanismo organizativo, antropología empresarial transcultural y otros temas relacionados, sale en dirección al Aeropuerto Internacional Nueva Narita sólo doce meses después del Mega-temblor que afectó a Nuevo Nipón. Frank no deja de pensar en su hijo Trevor, que tras un incidente “vive” en una Unidad de Realidad Virtual para Adolescentes. Primer volumen de la trilogía Rim.

Mi opinión. Propuesta llena de imaginación e inventiva en la parte más virtual del Cyberpunk, del que se aleja caminado hacia una propuesta SciFi de alta tecnología en la que se imbrican diferentes tipos de religiosidad y también de espiritualidad humanista, en la que los elementos, figuras, referentes e imágenes orientales (principalmente de Japón pero no exclusivamente) dominan la narración, no lenta pero sí suave y plagada de detalles, de trama central sencilla pero decorada por miles de pequeños brillantes que pueden distraer, deslumbrar y hasta a cegar (empezando por la fuente de letra usada y terminando en infinidad de referencias cruzadas en el texto), nada Hard en contra de lo que cabría esperar, con muchísimas indefiniciones y vaguedades que ayudan a lo que creo que el autor quería generar con su lectura, con personajes sencillos a pesar de las pirotecnia y, en resumen, una novela que generará sensaciones muy encontradas según lectores, gustos e interés.

Destacado. La multitud de ideas que nos presenta el autor.

Potenciales evocados. Momentos Nirvana cercanos a Matrix, mezclados con la espiritualidad de El río de los dioses multiplicada por 100 y más al Este, con guerras corporativas a lo Gibson pero alejándonos del technoir, con conceptos de Tron desde la óptica budista, sintoísta, taoísta y muchas otras pero abrazando íntimamente la era virtual-digital.

3 comentarios:

  1. El libro cada línea hace la aparición de algún concepto de alguna parte del mundo sólo para parecer inclusivo porque es tan tonto de hacer que un androide genere una explosión de chi. ¡Un adroide generando una explosión de chi?

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    1. Tal vez no sea cuestión de "tontería" sino del ejercicio de ficción que decidió ofrecer el autor. De todas formas, si esas cosas le sorprenden, manténgase lejos del libro "Materia celeste", de Richard Gardfinkle, que usa conceptos como esos y los lleva mucho más lejos.

      Gracias por su aportación, José Gabriel.

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  2. El libro cada línea hace la aparición de algún concepto de alguna parte del mundo sólo para parecer inclusivo porque es tan tonto de hacer que un androide genere una explosión de chi. ¡Un adroide generando una explosión de chi?

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