martes, 27 de agosto de 2013

MEMORIAS DE ADRIANO. Marguerite Yourcenar



-Ventas, popularidad y calidad no tienen que estar reñidas. Aquí tienen un ejemplo.-
Portada del libro Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar
Edición en español (1997)

Género. Novela histórica.

Lo que nos cuenta. El libro Memorias de Adriano (publicación original: Mémoires d'Hadrien, 1951) ofrece la ficticias memorias del emperador romano Adriano, en las que el protagonista, mayor y con claras señales de serias enfermedades acosándole, echa la vista atrás para recordar su vida y los acontecimientos de los que fue testigo y protagonista.

Mi opinión. Supuesto autorretrato de la vida de Adriano, basado en muchísimas fuentes clásicas y modernas pero dejando espacio a la ficción de momentos, personalidades y circunstancias, que supone un carácter del protagonista tal vez por encima de lo que podemos entender como “romano” y que podemos intuir que tiene muchos puntos en común con el de la propia autora y, quizá, con su visión de la realidad, plagado de pensamientos y reflexiones sobre temas eternos y universales además de sobre los propios hechos de la vida de Adriano, cuidadísimo en las formas, lleno de conflictos internos y no de “acción” propiamente dicha, en el que se pueden ver muchos paralelismos con los tiempos de Yourcenar e incluso con los nuestros, de ritmo pausado, evocación constante y, en resumen, un clásico por derecho propio.

Destacado. Un cuaderno de notas, al final del libro, de la propia escritora con curiosidades respecto a la obra y su ejecución. Y la traducción de Cortázar, destacadísima.

Potenciales evocados. Nada que ver con la biografía real de Birley; juega en la misma liga que Yo, Claudio pero con otro estilo, intencionalidad y tono; referente para muchas otras obras.

2 comentarios:

  1. Libro rico y exigente a la vez por la lectura reposada que demanda. Con una recreación magistral de época, personajes, reflexiones y, sobre todo, sentimientos en voz alta. No obstante aprecio una cierta frialdad y distanciamiento conscientemente buscados, eso sí, por Marguerite: muy marca de la casa.
    Por ello uno tiene cierta sensación de que la prosa es el resultado de un proceso de escritura muy pulido, acrisolado, como “rumiado” en exceso que, a veces, le da cierta espesura inmóvil, un demasiado sólido perfeccionismo formal, casi cartesiano y muy francés, claro está.

    Ahora bien, y a pesar de lo dicho, estas “memorias” me siguen embrujando (y ya van tres veces) y nutriendo la contradicción y ambivalencia de las señas de identidad estructurales de la vida misma y… ¡cómo no de esta estupenda obra!.

    Como se piden "aportaciones", pues también recomiendo toda su obra, en especial, su trilogía familiar una auténtica “opus magnus” en el ámbito memorialístico: “Recordatorios”; “Archivos del Norte” y “¿Qué?, la eternidad”, publicadas las tres en Alfaguara en magistral traducción, como siempre, de la gran Emma Calatayud.

    Y para los enamorados de Marguerite como el que teclea, la sensacional biografía dedicada a ella por Josyane Savignau, en Alfaguara así mismo.

    Saludos cordiales.

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  2. Muchísimas gracias por sus aportaciones, Mariano Juan-R. y bienvenido. Pásese más por aquí si le apetece.

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