jueves, 15 de septiembre de 2016

CRIMEN Y CASTIGO. Fiódor Dostoyevski



Portada del libro Crimen y castigo, de Fiódor Dostoyevski
Edición en español (1993)
-De la paradoja y la reflexión.-


Género. Novela.


Lo que nos cuenta. En el libro Crimen y castigo (publicación original: Преступление и наказание1866) conocemos a Rodion Romanovich Raskolnikov, que debe recurrir a empeñar objetos con una anciana prestamista llamada Elena Ivanovna. Rodion es un estudiante universitario en San Petersburgo de origen humilde al que no le llega el dinero para vivir con comodidad. Sus necesidades y angustias terminan volcándose en la anciana, a quien culpa de aprovecharse de él, por lo que comienza a pensar en vengarse de ella.


Mi opinión. Clásico con mayúsculas y por méritos propios, que hace filosofía mediante las vivencias y reflexiones de su protagonista, en el que hay existencialismo pero uno de una clase extraña porque entronca, de manera paradójica (pero hay tantas paradojas en esta novela…), con la tradición del humanismo cristiano, ágil pero no simple, cómoda pero no rápida de leer, de realismo forzado para la ficción, que ofrece perfiles de los personajes que parecen realizados por un psiquiatra forense pero sin documento y sí mediante sus acciones y palabras, potente, de formas suficientes y trama sencilla pero que se ven potenciadas y superadas, para bien, por el mosaico de personajes retratados con un acierto aterrador.


Destacado. Que, en el fondo, se puede ver como un ensayo sobre reflexiones humanas eternas.


Potenciales Evocados. Salvando las distancias en el estilo, el espacio y el tiempo, Camus o Sartre.

4 comentarios:

  1. ¡Crimen y castigo! Hasta la fecha, la obra literaria que más influencia ha ejercido en mí (quizás no tanto mientras la estaba leyendo, pero si después, porque te imprime en la piel un sello que late). Venía de un año de recitar frases del Zaratustra a diestro y siniestro –no tanto por pedantería, pienso, sino por sincera devoción–, y aquí Dostoievski me curó de una sola pasada (o quizás me enfermara, desde el punto de vista del filósofo alemán, jaja).

    Hay un estilo de la conciencia más bello y armonioso en Virginia Woolf y en Rulfo, pero Dostoievski, con esa narrativa relativamente sencilla, no excesivamente depurada en algunas ocasiones (ha sido criticado por ello), consigue de alguna forma hacer más e, incluso, llegar más al lector. Es una desgarradora sinfonía de la existencia humana («Es completamente evidente que Dostoievski es el mejor escritor de todos los tiempos», llegó a escribir Virginia Woolf), una cuerda sobre la que tiran en contraria dirección dos fuerzas equivalentes, provocando una oscilación en el ánimo, dos nociones adversas atrayéndose y repeliéndose en una lucha sin fin. Pues qué paradójico es un Raskolnikov que tan pronto decide en actitud arrogante y mecanicista el porvenir de las vidas ajenas como manifiesta nobleza y compasión...; en él todo es un elaborado sistema defensivo tras el que se esconde un ser humano desorientado y que sólo necesita ser amado con completa sinceridad para volver a hallar el camino.

    Y los personajes... Porfiri Petrovich es un maestro de la psicología (sus diálogos con Raskolnikov son de infarto, no he visto nada igual); Svidrigáilov es una ambigüedad subyugante (¿hasta qué punto es realmente un perverso?); la madre y la hermana de Rodya, perfectamente retratadas; por supuesto Sonya, fascinante, la más tierna, la salvación...

    El único pero que se le puede sacar es, como usted comenta, ese «realismo forzado para la ficción».

    Le recomiendo mucho la versión cinematográfica del año 1970, del director Lev Kulidzhanov. A mí me costó Dios y ayuda encontrarla, pero verla en el original ruso (y subtitulada en mi caso, claro, jajaja), merece de veras la pena.

    Cuántas veces habré deambulado como Raskolnikov, andando deprisa, rígido, con la mirada en la nada, y completamente perdido en brumas de pensamientos agrios, lógicos y fríos... Para cualquiera es esta una lectura imprescindible, pero para los que padezcan episodios como el que describo, puede ser algo capital, decisivo.

    (Por cierto: entre Dostoievski, Camus y Sartre me quedo con el primero, porque los otros dos dan vueltas sobre el absurdo del abismo, mientras que Dostoievski habla de redención y salvación, pese a todo)

    ¡Saludos!

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    1. Es una novela que ha dejado huella en muchos y que lo seguir haciendo, diría yo.

      Gracias por su gran aportación, Alex nam dive.

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  2. Lo leí hará unos quince años y me impactó. Éste es uno de esos libros que hay que leer para comprender por qué la Literatura es tan necesaria. Simplemente grandiosa.

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    1. Es un libro que, estoy con usted, se encuentra entre los impactantes.

      Gracias por su aportación, Benjamín.

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