lunes, 23 de junio de 2014

ESCIPIÓN, EL AFRICANO. Ross Leckie (1998)



-Suponiendo razones y narrando eventos.-




Lo que nos cuenta. Publio Cornelio Escipión y su hermano Lucio afrontan las acusaciones del Senado de Roma. La gloria que trajo Escipión a la Antigua Roma parece olvidada y, con Catón a la cabeza, muchos buscan ahora terminar con el liderazgo de El Africano y hasta borrar la leyenda de sus éxitos tiñéndolos de sospecha siempre y delito cuando se puede. Escipión echa la vista atrás y dicta a su secretario Bostar, que tan bien conoció a Aníbal, sus recuerdos de juventud comenzando por los momentos que iniciaron la forja de su figura legendaria, cuando las hostilidades de la Segunda Guerra Púnica se desarrollan de forma muy desfavorable a Roma y Aníbal acababa con un ejército romano tras otro. Pero Bostar también tiene cosas que contar, tanto propias como de su amo, en incluso sobre la vida en la propia Roma. Segundo libro de la Trilogía de Cartago, pero totalmente independiente del primero.


Mi opinión. Novela a dos voces en primera persona y con diferente línea temporal por momentos no consecutivos e incluso simultáneos que tratan de complementarse entre sí para entregar al lector un cuadro del protagonista, Escipión El Africano, pero también de su tiempo y circunstancias, con diferente éxito según temas, que inventa un perfil psicológico del líder romano adecuado para lo que nos quiere contar el autor aunque en ocasiones pueda ser contradictorio (pero de eso estamos hechos los seres humanos, ¿no?) e incluso inocente (que no es lo mismo que no culpable), que si bien no tiene sobrepeso estrictamente hablando sí que hay situaciones de dudosa pertinencia en su trama (o al menos que nos narran cosas que tal vez distraigan del supuesto objetivo principal), técnicamente ejecutada con solvencia dentro de lo ambicioso de su propuesta narrativa, llena de pequeños detalles significativos, de personajes principales muy complejos a diferencia de los secundarios, interesante por su manejo de las circunstancias que llevaron a Escipión a ser el héroe caído en desgracia e incluso todavía más por las reflexiones del mismo al respecto, pero no es una novela histórica “de romanos” al uso, quedan avisados, estimados lectores.


Destacado. El tono general, oscuro, cargado, crepuscular, triste y claramente posicionado.


Potenciales Evocados. Varios conceptos de Posteguillo sobre temas comunes pero con una dirección diferente y ecos más agrios; algo del estilo técnico de Massie en Marco Antonio el triunviro pero diciendo mucho menos del protagonista mediante una segunda voz y más de situaciones y datos complementarios; una descripción indirecta de la figura principal menos dispersa, por cierto y generalizando, que la de Tigo en el Aníbal de Haefs.



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