martes, 1 de julio de 2014

LÁGRIMAS DE LUZ. Rafael Marín



-Con todo, destacada dentro de lo que se ha hecho en español en el género.-


Portada del libro Lágrimas de luz, de Rafael Marín
Edición 1986
Género. Ciencia ficción.


Lo que nos cuenta. En el libro Lágrimas de luz (publicación original: 1984), Hamlet Evans es un payaso y director de circo que debe huir con su troupe del planetoide en el que actúan ante la llegada de una nave de combate de la Corporación, la Confederación de Planetas, que rige una Tercera y Gloriosa Edad Media. Cuando tenía veinte años, Hamlet vivía en la Tierra y soñaba con ser un escribidor, narrador de cuentos y fábulas poéticas, consiguiendo una plaza en Monasterio, un planeta dedicado a la formación de poetas que cantasen las hazañas de las Fuerzas Armadas y que creasen composiciones eternas sobre la gloria de su Conquista.


Mi opinión. Novela que hace Space Opera a su manera (muy propia y creo que hasta sin querer) presentando algunos ángulos de una epopeya triste, desencantada sin duda (¿o será humana?), que ha envejecido con dignidad y solvencia después de tres décadas, escrita con un hambre de literatura (no sólo de género) enorme, que retrata una Edad Media futurista distópica narrándola con estilo y atmósferas muy acordes a la misma, que toca muchos palos distintos, que por momentos se regocija en sí misma, que mezcla amargura e ingenuidad dentro de las enormes ganas (y capacidad, hay que señalarlo también) con la que está escrita, que tiende a huir del diálogo, con un protagonista con el que se conecta de forma intermitente pero con fuerza en los momentos de contacto y arropado con otros personajes que no terminan de alcanzar un volumen importante por más que sea suficiente, que trata de proponer reflexiones de mucho alcance y alguna hasta muy actual, de ritmo irregular y ciertamente agradable de leer.


Destacado. Después de treinta años sigue generando debates y opiniones sobre su orden de relevancia dentro de la ciencia ficción española.


Potenciales Evocados. Un Jaskier con una personalidad que evoluciona y llega a mezclar a Bora Horza Gobuchul, Barry Lyndon, William Mandela y Zampo.

2 comentarios:

  1. Más que "pretencioso", que es una denominación intrínsecamente negativa, prefiero decir en la reseña que la novela está "escrita con un hambre de literatura (no sólo de género) enorme".

    Pero entiendo lo que trata de decir, Alyrodri, de verdad.

    Gracias por su aportación.

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