jueves, 24 de julio de 2014

SÓLO EL ACERO. Richard Morgan


Portada del libro Sólo el acero, de Richard Morgan
Edición en español (2012)
-Fantasía muy peculiar.-






Lo que nos cuenta. En el libro Sólo el acero (publicación original: The Steel Remains, 2008), Ringil Ojos de Ángel es un veterano guerrero que participó en la batalla de la Quebrada del Patíbulo hace ya casi diez años y que ha terminado en una zona fronteriza, manteniendo bajo control las incursiones de criaturas amenazadoras, bebiendo en abundancia y contando historias, al que su madre busca y pide que localice a una prima vendida, de manera legal, como esclava. Egar Matadragones es su amigo, compartió con él luchas y ahora vive de nuevo con su tribu de jinetes guerreros nómadas de la estepa en la que hay intentos de arrebatarle la jefatura. Archeth también coincidió con Ringil, es medio humana y medio kiriath, está al servicio del emperador para tratar de mantener artefactos complejos en funcionamiento y éste le ordena aclarar ciertos enfrentamientos poco claros en la localidad de Khanset, donde se llevará una sorpresa cuando descubra trazas de armas de un poder que se creía perdido.



Mi opinión. Novela coral (aunque con Ringil como personaje más recurrente entre los protagonistas, todos inadaptados cada uno a su manera), de formas extrañas, de ritmo tirando a lento pero con trompicones, de trama algo dispersa con soluciones discutibles que en algunos momentos parece introducir la ciencia ficción (o al menos trata la fantasía de una forma que, a mí, me hace pensar en un futuro en el que hemos entrado en una nueva Edad Oscura tras visitas alienígenas), con mucho deus ex machina, con bastante violencia de diferentes clases, con tonito humorístico en ocasiones para tratar de iluminar lo oscuro de la narración, soez con frecuencia, con mucha acción de muchos tipos y un trabajo de género que trata de cambiar clichés para caer en varios de ellos, sin embargo.



Destacado. Escenas de sexo de dudosa pertinencia más allá de su inclinación.



Potenciales Evocados. A veces, Abercrombie sedado; otras veces, Abercrombie normal; otras, incluso Abercrombie en Chueca, pero en los tres casos, a medio camino de Erikson también; un Corum gay, una Bereet con tendencias lesbianas y un Genghis Khan con menos poder y heterosexual hasta niveles pungentes.

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