jueves, 19 de enero de 2017

¡ZOMBIFÍCALO! Varios autores

-Entretenida gamberrada pero intrascendente en su generalidad.-

Portada del libro ¡Zombifícalo!, de varios autores Género. Relatos.

Lo que nos cuenta. El libro ¡Zombifícalo! (publicación original: 2014) ofrece veintiún relatos (o más bien veinte y uno dividido en dos, más o menos) acompañados de una galería de ilustraciones, todos escritos para esta antología y que se aproximan al apocalipsis zombi de manera humorística (con mayor o menor éxito) y afrontando la idea de cómo podría afectar el asunto a personas famosas (o populares...) por una u otra razón.

Mi opinión/Destacado/Potenciales Evocados.

    - Semos unos zombis (Emilio J. Bernal): La versión Z de A Hard Day´s Night, casi, con una banda de rock española conocida como protagonista, con un par de momentos hilarantes y de buen ritmo.

    - Mi nuevo amigo es un zombi (Juan Miguel Fernández): acercamiento al “amiguete” número 1, muy lograda en hacerlo reconocible con cuatro o cinco pinceladas, pero después con una trama algo forzada en el desarrollo.

   - Manhattan (Pepa Mayo Osorio): uno de los trabajos que destaca por cierta elaboración técnica en la forma, por más que en el fondo se adapte al dedillo a la antología, con un cineasta y clarinetista muy conocido como protagonista, bastante inmisericorde tanto con él como con su vida.

    - El hijo y la madre que lo parió (Daniel Gutiérrez): relato malvadamente gracioso que trae a una tonadillera y su hijo hasta ambientes Z militares, con un final que remata el maligno humor del trabajo.

   - Tráfiko (Fernando Pérez Barral): el cuento que presenta un trasfondo más elaborado (relativamente en general, bastante en esta antología en particular) y que usa a un conocido exboxeador en su trama.

    - Bola de demolición (Bea Magaña): repaso Z a un par de polémicas estrellas pop de talla mundial.

    - Échame un cable (David Gambero): Realities, estrellas del cotilleo, zombis caníbales y zombis televisivos en un relato de ritmo rápido y que se lee en un suspiro.

    - Criando malvas (Athman M. Charles): otro de los relatos que se ha detenido un poco de tiempo para planificar unas formas algo distintivas por simular artículos de revistas de género "cardiaco", imaginativo a la hora de jugar con el famoso apellido (y personas) en los que se basa.

   - J. J. (Fayna Bethencourt): otro de los cuentos que se aproximan al tema de la convocatoria mediante los Realities, pero de forma indirecta ya que juega con lo intimista Z.  

    - El Crack y su destino (Esteban Dilo): aproximación extraña al supuesto devenir de una estrella del fútbol mundial en un apocalipsis Z.

    - La sangre del inmortal (Gabriel Romero de Ávila): homenaje Z a un conocido personaje televisivo que, sin ser una leyenda, es uno de los más longevos en pantalla de España.

    - Zombi Évole (Paloma Aragón): pequeña locura, también cercana a los Realities, pero con rumbos inesperados a partir del obvio protagonista.

   - Zombi por la gracia de Dios (Carmen Moreno): medio ucronía, medio distopía, todo humor entre lo fino y lo grueso, para acercarnos a lo político, social y religioso desde lo totalitario del pasado en España.

    - El monstruo y yo (Enrique Montiel de Arnáiz): partiendo de un hecho real, eco del mismo en enfoque Z mediante el monólogo interior del boxeador de peso pesado más pegador que he tenido el placer de ver jamás.

    - Entre chiquillos y manganesas (Guillermo del Moral): aproximación Z a cómicos serie B de España, corta, algo dispersa y tan ligera “que no hay que dar dos viajes”.

    - Cómete el pollo (Antonio Sánchez Vázquez): acercamiento triste, por más que haya humor como en toda la antología, a una muñeca rota del entretenimiento rosa más pobre.

    - Risto Mejode (Miguel Chamizo): trabajo entre el homenaje, el atentado, la chanza y el análisis del protagonista, fácilmente identificable incluso antes de empezar a leer.

    - KIZZ (David Arrabal Carrión): Gene Simmons atrapado en un brote zombi y poco más, en realidad.

    - Cuatro formas de matar a un rey (Tony Jiménez): uno de los destacados de la antología, puede que el más destacado, porque se ríe de un icono de la literatura de terror (y de cuatro que, a su manera, pudieron serlo a escala y de forma transitoria, o podrá serlo en el futuro uno de ellos), pero a la vez demuestra respeto y adoración por el mismo.     

    - George “Walker” Push (Roberto García Cela): repasito al Señor Peligro, a la política norteamericana y a varias cosas más que se ponen por delante, breve, rápido de leer y más conseguido que la mayoría de la antología.

    - Semos unos zombis, apocalipsis (Emilio J. Bernal): cierre a la antología en función de su apertura.

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