jueves, 12 de marzo de 2015

ALAMBRE DE LETRAS. Varios autores



Portada del libro Alambre de letras, de varios autores-Sin alardes pero francamente entretenido.-


Género. Relatos.


Lo que nos cuenta. El libro Alambre de letras (publicación original: 2014) ofrece catorce relatos inspirados en la Primera Guerra Mundial, que a pesar del subtítulo que nos indica lo pulp resulta que esa no es la tendencia más evidente ni frecuente que se puede encontrar entre los trabajos ofrecidos (o al menos no lo es desde su acepción más purista) y sí presenta diferentes ejercicios de ciencia ficción, en su mayoría, y algunos de narrativa fantástica, ordenados con palpable sentido narrativo general y llenos de detallitos por todas partes para localizar al lector en los tiempos de la Gran Guerra y que nos permitirán, entre otras cosas, ser testigos de un juicio bastante especial y muy importante, visitar una Sarajevo steampunk o Londres pero en 1915 y 1940 simultáneamente, conocer un libro sobrenatural que está guardado en un fuerte del área de Verdún, descubrir los efectos sobre los soldados de un gas secreto, encontrar qué produce un aullido en la tierra de nadie que hay entre las posiciones de ambos bandos, compartir con el Barón Rojo una extraña experiencia, explorar lo que hay detrás de una inquietante puerta antigua en la pared de una trinchera, conocer los cambios físicos y mentales que sufrieron algunos soldados que ahora son veteranos de guerra, averiguar por qué quiere encarnarse un demonio, en qué exactamente y sus consecuencias, acompañar a un héroe en una acción casi suicida en el norte de África, contemplar la abnegada tarea de los ángeles de la guarda en los campos de batalla, saber más sobre el destino de una a Mata-Hari muy especial y valorar como se merece la especial (y secreta) contribución de las mujeres al esfuerzo bélico industrial (y al propio devenir de la guerra).


Mi opinión/Destacado/Potenciales Evocados.


    - La Mano Negra (Araceli Rodríguez): aproximación desde perspectivas steampunk a un hecho histórico (y a sus protagonistas) que se convertiría en una las excusas que propiciaron el estallido de la guerra, de buen ritmo, sin sorpresas ucrónicas aunque las sugiera (tal vez fuese involuntario o incluso cosa mía nada más) y agradable de leer.


   - Recordadnos (Gala Medina): relato de horror que prefiere trabajar más los ambientes que los efectismos y que introduce ficción fantástica, del tipo Evid dead pero sin desmadres y sí con respeto, entre las acertadas descripciones de las condiciones tan duras en las que vivían los soldados del frente y de la muerte que siempre les rondaba.


    - El lobo de invierno (David Gambero): trabajo que también trae la ficción fantástica a decorados representativos y evocadores del enfrentamiento, mediante la interacción de dos militares veteranos descreídos entre ellos y su medio, con momentos de El Sunset Limited, pero que sirve para entender qué puede hacer la guerra con los hombres.


    - La sima de los muertos (Luis Guillermo del Corral): relato que bordea el pulp en sus momentos más álgidos, que no en toda su extensión, y que acerca lo “lovecraftiano” a la tradición religiosa occidental mediante una presencia sobrenatural subterránea que se alimenta del producto de la guerra: la muerte.


    - M, mon kleine envious любовь infeliz (D. Bravo Ruiz): trabajo con tono y estilo algo diferentes al de la globalidad de la antología y que elige lo que podrían ser formas de fábula tragicómica demoniaca (con más de lo primero) para aproximarse a la Gran Guerra y a una “herramienta” muy usada durante la contienda.


    - El ángel de la trinchera (David Corral): relato que podría ser la otra cara de la moneda del trabajo anterior, no sólo por su forma general de abordar el tema de la antología sino incluso por la forma parecida de usar algunas herramientas narrativas como pueden ser los “sujetos conceptuales”, pero con intenciones más optimistas o, al menos, más positivas.


    - Esfuerzo de guerra (Aitor Solar): trabajo bastante curioso porque parece una cosa que no es durante buena parte de su texto, ya que termina revelando que escondía una ucronía bajo la apariencia de sensible reivindicación de una realidad muchas veces olvidada, con sensaciones de la Lisistrata de Aristófanes pero actualizada desde lo industrial.


    - Misión cumplida (Armando Valdemar): la propuesta más claramente pulp de la antología, tanto que enmascara los diferentes detallitos que tratan de apuntalar la ucronía del fondo (muy al fondo) del decorado y que nos puede hacer pensar en el Blaine de Predator pero en ambientes de Beau geste.


    - Hombres vacíos (Eduardo Vaquerizo): el relato con el tono, a mi parecer, más oscuro de toda la antología, logrado además, que nos hace recordar mediante conceptos Tetsuo que los únicos que ven el fin de la guerra son los muertos y que los supervivientes, a su manera, también han muerto de alguna forma.


    - Kindermord (Candela Robles): trabajo que usa un nombre propio de la contienda para, mediante una experiencia que mezcla lo onírico, lo alucinógeno y lo casi surrealista, acercarnos a situaciones remotamente parecidas a las del quinto relato de la antología.


    - El gas de la muerte (Miquel Lahoz): relato que trae lo Z a la antología pero con unas formas más interesadas en hablarnos del horror de dicha condición y de la propia guerra, añadiendo un final apropiado para la intencionalidad.


    - Puro artificio (Rafael González): trabajo que usa otro famoso nombre propio de la época, aunque realmente con participación e influencia tangencial en la Gran Guerra, para ofrecernos otra reflexión sobre la naturaleza humana desde ópticas que conoce bien gente como Susan Calvin.


    - El hombre que vivió un instante entre dos guerras (Ricardo José Gómez Tovar): relato que mediante el uso de una brecha espacio-temporal rememora varios momentos del conflicto y ofrece un drama sentido, muy apoyado en el personaje protagonista y sus sentimientos.


    - La evaluación (Serafín Gimeno): narración que aparenta una aproximación a la realidad de la neurosis traumática y su incomprensión durante la Gran Guerra para ofrecer en realidad un ejercicio de ciencia ficción de cierta transcendencia en su ambición de hablar de la naturaleza de los seres humanos, como individuos y como especie.

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