sábado, 21 de noviembre de 2015

CIENCIA FICCIÓN 12. Varios autores (1974)



-Agradable en general pero sin joyas de gran calibre.-


 photo 01.CienciaFiccioacuten12_zpsf0cn7ma8.jpgGénero. Relatos.


Lo que nos cuenta. Recopilación de 10 relatos publicados en The Magazine of Fantasy and Science Fiction escogidos por, a priori y por más que los lectores podamos no coincidir, estar interesados en trabajar la psicología de la trama y los personajes, para llevarnos a la prehistoria, a un planeta bajo cuarentena, a una distopía sociopolítica o a un par de futuros postapocalípticos muy diferentes, entre otros lugares.


Mi opinión/Destacado/Potenciales Evocados.


     - Erase una vez un gigante (Keith Laumer, 1968): Trabajo sobre un mercenario que consigue llegar hasta un lugar protegido, con un secundario mucho más sólido en todos los aspectos que su protagonista, texto rápido de leer, que se podría ver como pulp con algo de psicológico si se quisiera.


    - Sacrificio humanoide (J. T. McIntosh, 1964): Relato que mezcla picaresca y la relación amor-odio entre sexos con, incluso, las I.A. y los alienígenas (ahí es nada), pero que parece una opereta seria y poco más, que se podría ver como el resultado del intento de Asimov de copiar su estilo a Vance.


   - Monedas (Leo P. Kelly, 1968): Horror psicológico (casi) en entornos postapocalípticos, que revisa los miedos del hombre al libre albedrío y su consecuencias, que también podría recordar a ideas de Vance pero en serio, muy en serio, sin chistes.


   - Butterfly de quince años (Gilbert Thomas, 1968): Relato muy incómodo (para bien, porque es lo que buscaba el autor como efecto), con formas algo anticuadas pero un fondo que todavía hoy funciona a la perfección, incómodo (insisto), interesante, breve y rápido de leer, además de incómodo (repito), que me hace pensar en Joe Hill haciendo Ciencia ficción breve.


    - El nuevo enciclopedista (Stephen Becker, 1964): Breve supuesta entrada de un libro de supuesta historia en un supuesto futuro, más anecdótico que otra cosa, con humor pero teñido de una inocencia enorme en su mismísima concepción.


     - Libro de Elías (Edward Wellen, 1963): Relato que juega con los conceptos de los textos bíblicos apócrifos para aproximarse a las bases fundamentales de la religión cristiana pero con origen alienígena exótico y variado, que no tarda mucho en afectar su propio interés a costa de la repetición de la idea inicial en exceso.


    - Sucedió en el subterráneo (Harry Harrison, 1964): Trabajo que, además de psicológico en lo personal y laboral, pudo apuntar sin querer las formas, estilos, localizaciones y sensaciones de lo que años después se llamaría Splatterpunk, pero sin su truculencia y efectismos, rápido de leer y que permite empatizar con alguno de los personajes bastante bien.


     - Clama, esperanza; clama, furia (J. G. Ballard, 1967): Ejercicio “ballardiano” breve, con esa dispersión difusa y deliciosa que el autor tanto usaba (y que a muchos lectores tanto gustaba), agradable de leer y que transcurre en uno de esos mundos futuros rotos y poéticamente extraños tan típicos del escritor.


     - El hombre mecánico (Ron Goulart, 1968): Distopía socipolítica con aires “dickianos” pero sin su empaque ni alcance, no demasiado rápida de leer porque con sus decisiones narrativas a la hora de abordar la trama potencia las sensaciones de agobio del entorno futurista que nos propone el autor.


       - El maestro de Altamira (Stephen Barr, 1964): Reinterpretación breve y potente, por encima de su sencillez técnica, del origen de las famosas pinturas rupestres mediante la suposición de la psicología de nuestros ancestros y cómo enfrentaban su entorno, escrito con la frialdad de Egan pero, también, con el alcance de Borges (de verdad).

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