martes, 26 de septiembre de 2017

EL TAMBOR DE HOJALATA. Günter Grass



-Una especie de magische Realismus sociopolítico, tal vez, o sociopatológico.-


Portada del libro El tambor de hojalata, de Günther Grass
Edición en español (2009)
Género. Novela.


Lo que nos cuenta. En el libro El tambor de hojalata (publicación original: Die Blechtrommel, 1959) conoceremos a Oscar Matzerath, de unos treinta años, que está ingresado en un sanatorio y, gracias a la labor de su enfermero, consigue papel sobre el que escribir su peculiar historia, entre lo real, lo imposible, lo necesario y lo incierto, desde el día que concibieron a su madre en peculiares circunstancias. A lo largo de su relato, contará como decidió dejar de crecer a los tres años, el mismo día que le regalaron un tambor del que no se separará.


Mi opinión. Trabajo que camufla lo muy complejo entre lo sencillo en apariencia, que por un lado nos muestra los ambientes en Polonia y en la Republica de Weimar según cambiaban los vientos y empezaban a soplar desde la diestra, pero lo hace de forma sutil, con ejemplos cotidianos, y también la del conflicto y la de postguerra de una manera similar, que desliza muy bien los episodios auténticos e históricos entre el devenir del protagonista, narrada con juegos de perspectiva y de punto de vista que parecen fáciles pero no lo son a la hora de escribir, nada rápido de leer pero sí con mucha sustancia, lleno de capas y niveles que abordan de distintas formas lo que podría ser una crónica surrealista de unos lugares y unos momentos concretos de nuestra historia, con un protagonista que es el propio libro y que puede simbolizar muchas cosas, según se oriente la lectura.


Destacado. Lo exitoso que resulta al conseguir que el lector sienta lo que Oscar no parece sentir.


Potenciales Evocados. Un protagonista que podría ser una mezcla de Abel Tiffagues (a escala física y más consciente de lo que hace) y Lex Luthor con pocos recursos pero más pasivo-agresivo, que vive en lo que a veces parece un Macondo teutónico pero con la suficiente realidad reconocible como para estremecer.

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