jueves, 13 de octubre de 2016

PERTURBACIONES. Varios autores

-Lo fantástico español actual en el sentido más amplio, hasta generoso, de las tres palabras.-
Portada del libro Perturbaciones
Género. Relatos.

Lo que nos cuenta. El libro Perturbaciones (publicación original: 2009) es una antología de trabajos cortos que se acercan a “lo fantástico” español de muchas maneras, discutible en cuanto a nombres (más por las ausencias que por las presencias, pero también por ellas), aunque eso es habitual en estos casos porque la tarea resulta compleja y cada lector con algo de conocimiento (y criterio) haría su propia lista, bastante "clasicota" y/o “académica” de forma que no corre grandes riesgos a priori y, simultáneamente, es muy compacta en cuanto a la atmósfera general de lo ofrecido en sus páginas, que para haber tratado de ser actual en 2009 recurre, incluso, a trabajos de mediados de los ochenta, con una introducción a cargo del antologista, Juan Jacinto Muñoz Rengel, de texto agradable y, tal vez sea sólo mi impresión, tendencia a resultar complaciente.

Mi opinión/Destacado/Potenciales Evocados.

    - Los libros vacíos (José María Merino, 1997): lo fantástico entre lo psiquiátrico y lo surrealista, según se vea, pero que supone un cariñoso homenaje a la literatura, de formas poco actuales y con tendencia a encorsetarse a sí mismo.

   - Dios y otros microrrelatos (Juan Pedro Aparicio, 2006 y 2008): trabajos muy breves, que no microrrelatos en realidad según el concepto que de los mismos tenemos actualmente, excepto uno de ellos, con dos que ofrecen unas ideas curiosísimas (la operación especial de la Guardia Suiza y el de las dos consciencias digitalizadas).

    - El juicio final (Cristina Peri Rossi, 2007): aires a Contrato con Dios de Eisner, pero desde lo posapocalíptico, que engorda el texto con arte y saber (pero lo engorda de todas formas) porque se podría contar lo mismo con muchas menos palabras sin que el texto sufriera (quién sabe si la autora tampoco).

    - La mujer de verde (Cristina Fernández Cubas, 2008): actual en las formas sin dejarse llevar por los efectismos, peleado con los puntos y aparte, lleno de gerundios y adverbios terminados en “-mente” (sorprende, la verdad, pero el autor sabrá), que juega a mezclar lo sobrenatural con las distorsiones temporales.

    - Capitán Seymour Sea (Norberto Luis Romero, 2007): intento de actualizar cosas que se estilaban en otros tiempos, rápido de leer, con algún momento del Corum de Michael Moorcock, pero en otros rumbos diferentes, y atractivo a su manera.

   - Balneario (Pilar Pedraza, 2006): experiencia post mortem casi "berlangiana", pero oscura, narrada con una atrevida, pizpireta y lograda primera persona.

    - Diarios (Julia Otxoa, 2006): uno de esos trabajos sobre la realidad, la ficción e incluso la irrealidad que rodea a los autores en muchos casos (o no…) y hasta qué punto puede influir en otros, muy rápido de leer e interesante en su viaje, no tanto en su destino.    

   - La obsesión de la alimaña (Elia Barceló, 2009): permeabilidad en las líneas temporales durante una investigación histórica en su trama y mucha profesionalidad a la hora de narrar en sus formas, con buen hacer, tal vez un poco alargado sin necesidad, pero, de todas formas, un relato atractivo.

    - Final absurdo (Laura Freixas, 1988): ejercicio interesante de fantasía metaliteraria, a punto de entrar en el sobrepeso, pero sin sufrirlo, de buen ritmo, interés notable y un buen final que además encaja a la perfección con lo narrado.

    - El andén de nieve (Carlos Castán, 1998): relato breve, logrado, que absorbe bien la atención del lector, que juega con lo fantástico y los deseos ocultos (los blancos) o, más bien, las esperanzas ocultas.

    - Una cita aplazada sine die (Luis García Jambrina, 2005): otro trabajo breve y logrado, que ofrece una fantasía recurrente entre lectores empedernidos (perdonen el “lugar común”), pero que se puede convertir en una pesadilla cuando se comprenden sus implicaciones vitales.

    - Otra vez la noche (Ignacio Martínez Pisón, 1985): relato que me hizo pensar en la versión más sensible (y desde óptica narrativa femenina en la forma) de Marc R. Soto, inquietante de varias maneras e interesante.

  - Los palafitos (Ángel Olgoso, 2007): conceptos de Bosque mitago multidimensionales, oníricos y “apañoles”, distintivo, personal y con cierto toque inquietante.

    - La cueva y otros microrrelatos (Fernando Iwasaki, 2004): varios relatos breves, no exactamente microrrelatos en realidad, que juegan con el giro final a lo Eximeno (a quien podríamos haber echado de menos en la selección, por citar algún nombre aunque sin excluir a otros, pero puede ser cuestión de mis propias filias), sin embargo menos crueles o al menos con algo de esperanza.

    - Fecundación (Pedro Ugarte, 2003): fantasía "fórmica", diría yo, y sociopolítica, diría yo también, con aires kafkianos malévolos pero rumbos sin sorpresas una vez que se compra la peculiar propuesta.

   - El espíritu del griego (Manuel Moyano, 2003): trabajo que por su tremenda sutileza puede perder el impacto de su mensaje oculto si el lector no está atento, crítico con varias cosas.

    - Y por fin despertar (David Roas, 2007): aproximación inquietante, pero inofensiva, a la Alicia de Carroll.

   - Venco a la molinera (Félix J. Palma, 1998): jugueteo con las realidades paralelas mediante cierto toque de cotidianidad que se va perdiendo para, al contrario, proponer alguna reflexión de baja intensidad.    

    - Los niños hundidos (Miguel Ángel Muñoz, 2009): trabajo de técnica compleja hasta el punto de parecer sencilla, lleno de influencias y curiosísimo por cómo se aproxima a nuestros miedos.

    - Roger Lévy y sus reflejos (Ignacio Ferrando, 2008): relato en el que Franz Kafka y Stanislaw Lem se dan la mano, de ritmo lento e interesante.

    - Paso a paso hacia el final del día (Jon Bilbao, 2009): trabajo que se apunta a esa escuela de los diálogos sin raya, ni comillas ni nada, pero que no se acerca a Cormac McCarthy porque prefiere acercarse al universo de la pareja desde conceptos de física cuántica.

    - Biológicas: una lectura providencial (Óscar Esquivias, 2008): precognición, tal vez, y crítica social (en parte) en un relato breve y conseguido sin estridencias.

   - Cantalobos (Patricia Esteban Erlés, 2008): trastornos mentales y sensibilidad en un relato breve de ritmo muy alto.

   - El desván de la casa roja (Luis Manuel Ruiz, 2009): relato con estilos, atmósferas, rumbos e incluso localizaciones que nos hacen pensar en otras épocas, cuando las cosas se hacían de otra manera.

    - Alesia (Óscar Sipán, 2007): trabajo que me hace pensar en un Stefan Zweig fantástico cruzado con Robert Silverberg más aterrizado.

   - Velocidad de los sueños y otros microrrelatos (Miguel Ángel Zapata, 2008): varios relatos breves que intentan apelar a la sensibilidad y los pensamientos del lector y, en mi caso, no siempre lo consiguen.

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