miércoles, 1 de noviembre de 2017

PREMIOS NEBULA 1986. Varios autores


-Parte del palmarés de un año muy competido.- 

Portada del libro Premios Nebula 1986
Edición en español (1988)
Género. Relatos.

Lo que nos cuenta. El libro Premios Nebula 1986 (publicación original: Nebula Awards 22, 1988) es una antología, con George Zebrowski como responsable de la selección (y de la introducción), con los ganadores del Premio Rhysling de poesía, con un artículo sobre el género ese año firmado por Algis Budrys, con un artículo sobre películas de ciencia ficción de ese año y con la transcripción del discurso de Asimov (más un artículo suyo que mezcla el autobombo y el humor) al aceptar el Premio Gran Maestro, con el ganador en la categoría Novela Corta más un finalista, con el ganador en la categoría Cuento más dos finalistas y un nominado, junto con el ganador en la categoría Cuento Corto más un finalista, que nos llevarán a conocer un valle que afecta a la percepción, un robot con visiones mesiánicas, las experiencias de los últimos humanos vivos en una sociedad alienígenas, exploraciones dimensionales en entornos rurales, el tiempo de permiso de un militar destinado en primera línea de combate, la relación entre una niña criada entre chimpancés y una investigadora experta en su caso, la exploración de una Salt Lake City anegada y un vistazo a las cosas que pasan en el Infierno.

Mi opinión/Destacado/Potenciales Evocados.

     - Sueños de robot (Isaac Asimov): enésimo relato de la serie de los robots, pero con un tono algo más oscuro de lo habitual y con una Susan Calvin mucho más “expedita” de lo que tiene acostumbrado al lector.

     - Tangentes (Greg Bear): trama con reflejos “reales” (¿soy el único que ve a Turing?), que mezcla la multidimensionalidad con los rechazos y la música, agradable de leer, que mezcla los tonos “clásicos” con las aproximaciones más actuales a la temática.

     - Sobrevivir (Judith Moffett): trabajo que extraña mucho ver en la antología (que hubiese competido en los Nebula, quiero decir) porque, aunque tiene una premisa ficticia, no se desarrolla en ninguna clase de subgénero fantástico y en cambio ofrece una versión sensible, madura y femenina de Tarzán que se apoya mucho en la psique de los personajes.

     - La chica que cayó al cielo (Kate Wilhelm): otro texto que se centra en la psique de los distintos personajes, casi un thriller (casi, insisto) psicológico por momentos pero de formas amables, aunque al servicio de una trama en la que tiempo y realidad se pliegan entre ciertos paisajes alrededor de los secretos.

     - Escuchando a Brahms (Suzy Mckee Charnas): juego entre lo trágico de un destino global y los destinos particulares, pero que potencia porque ese destino puede contagiarse… y no digo más a ese respecto por los spoilers… triste, solitario, logrado e interesante.

     - D&D (Lucius Shepard): estupendo trabajo que podría haber entrado perfectamente en las recopilaciones del autor El cazador de jaguares o El hombre que pintó al dragón Griaule (de la que ya hablaremos), pero también enlazado en cierto sentido con Vida en tiempo de guerra (de la que ya hablaremos también por aquí más adelante), que ofrece una más que interesante mezcla de surrealismo, horror e intimismo que funciona muy bien por sus lazos con realidades reconocibles de nuestra historia (en diferentes momentos, incluso, pero en lugares similares) y por sus ecos simultáneos de Conrad, Gibson y Haldeman.

     - Recuperación (Orson Scott Card): reseñado ya en este blog con el nombre de Chatarra.


     - El sueño de Newton (Gregory Benford): propuesta a medio camino entre el humor y el mero surrealismo, extraña, repetitiva y que, por momentos, llega a tener varios puntos en común con Infierno de Niven y Pournelle, aunque con otra intencionalidad y tonos.

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