lunes, 14 de septiembre de 2020

DÉJAME ENTRAR. John Ajvide Lindqvist


-Oscurísima y por razones más “humanas” que vampíricas.-

Portada del libro Déjame entrar, de John Ajvide Lindqvist
Edición en español (2008)

Lo que nos cuenta. El libro Déjame entrar (publicación original: Lat den rätte komma in, 2004) nos lleva hasta el extrarradio de la Estocolmo de comienzos de los años ochenta, donde reside un joven de doce años llamado Oskar que sufre acoso escolar, vive en una familia desestructurada de clase baja y tiene impulsos tan particulares como varias de sus aficiones. A su edificio de apartamentos llegan un hombre y una joven: él, Hakan, mata a un muchacho para desangrarlo; ella, Eli, comienza una amistad bastante particular con Oskar.

Mi opinión. Acercamiento a los vampiros con mucho más énfasis sobre la psique y personalidad de los personajes que en cualquier aspecto sobrenatural, apoyado en una narrativa muy contemporánea que carga buena parte del trabajo en el lector y menos en lo expuesto de forma directa, con varias subtramas y personajes secundarios cuya pertinencia (o más bien la extensión de sus apariciones y su intencionalidad) es discutible a tenor de los resultados que ofrecen y del impacto (no muy intenso) en la experiencia lectora, de ritmo constante, atmósferas incómodas, escenas duras y, en definitiva, un libro de interés que maneja el vampirismo de forma clara sin que sea lo más importante y sin repetir fórmulas.

Destacado. Es inevitable hablar de la película (dos, en realidad, una sueca y otra estadounidense) porque vivimos en una realidad audiovisual con más potencia que la literaria: si bien la trama es muy parecida, el libro es más sórdido, osado incluso, en varios temas y los personajes tienen muchísimas gamas de gris en sus personalidades.

Potenciales Evocados. Si a Larry Clark, Gus Van Sant y Lynne Ramsay les pidieran presentar una trama para Stranger Things centrada en vampiros, quizá saldría algo parecido a este libro; conceptos y emociones de El cuerpo de Stephen King, pero manejadas a lo Irvine Welsh mezclado un poquito de Clive Barker.

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