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lunes, 22 de junio de 2015

LA CIUDAD, POCO DESPUÉS. Pat Murphy

-Entre lo posapocalíptico se esconde el realismo mágico.-

Portada del libro La ciudad, poco después, de Pat Murphy
Edición en español (1990)
Género. Ciencia ficción.

Lo que nos cuenta. En el libro La ciudad, poco después (publicación original: The City, Not Long After, 1989) y en un mundo arrasado por una epidemia, San Francisco se ha convertido en refugio de personas con diferentes inquietudes artísticas y en sus solitarias calles, plagadas de obras de vanguardia, pasan cosas extrañas y fascinantes con mucha frecuencia. Una muchachita sin nombre llegará a la ciudad huyendo de un totalitarismo floreciente no muy lejos de allí y, además de encontrar un nombre para ella, Jax, descubrirá en la ciudad muchas otras cosas que no conocía mediante la interacción con sus peculiares habitantes, quienes tendrán que afrontar la amenaza exterior a su manera.

Mi opinión. Bella curiosidad, con su punto de inocencia o improbable discurrir de las cosas (desde nuestra perspectiva, claro) superado por esa belleza citada en primer lugar, de personajes con la particularidad de ser entendidos con rapidez (al menos desde sus motivaciones, por extrañas que nos puedan resultar) y con los que se crean empatías a enorme velocidad, con pequeños espacios para la fantasía acordes con las atmósferas que ofrece la autora y con su intención final (sospecho yo), bastante bien escrito desde lo técnico, que aunque ofrece muchos de los ingredientes de las novelas posapocalípticas decide cocinarlos de una forma poco corriente para presentar un plato nada común, plagado de descripciones que no son nada habituales, atractiva y que ofrece, en conjunto, un libro que a la mayoría de las personas les parecerá correcto como mínimo, pero que será algo más que interesante para unos cuantos.

Destacado. El último tercio del libro.

Potenciales Evocados. Cruce entre momentos aislados de Cien años de soledad, El cartero (de la que hablaremos por aquí no tardando mucho) y toquecitos de La tierra permanece, pero más urbana y desde perspectivas que mezclan cosas casi hippies con otras de arte de vanguardia; si le gustó Camino desolación, podría encontrar aquí algunas cosas parecidas (pero sin avanzar en el tiempo y en las generaciones, además de transcurrir en la Tierra y no en Marte).