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sábado, 2 de mayo de 2020

LA MALDICIÓN DE HILL HOUSE. Shirley Jackson


-Uno de los libros que marcó otros rumbos posibles a la hora de trabajar esta clase de temas.-
Portada del libro La maldición de Hill House, de Shirley Jackson
Edición en español (2018)

Género. Narrativa fantástica (hasta cierto punto… o quizá sería más preciso decir “a partir de cierto punto”).

Lo que nos cuenta. El libro La maldición de Hill House (publicación original: The Haunting of Hill House, 1959) nos presenta a Eleanor Vance, una mujer de treinta y dos años que, junto a otras dos personas, es invitada por el doctor John Montague para que participe en la investigación científica de los supuestos fenómenos extraños que se producen en la mansión Hill House. Eleanor tuvo participación en un evento sobrenatural cuando solo era una niña, sin que haya vuelto a pasarle nada parecido, pero Montague la considera como una de las personas que puede contribuir al estudio.

Mi opinión. Y digo que la novela marcó otros rumbos posibles porque, a diferencia de lo que se estilaba hasta su tiempo, decide prescindir de explicaciones concretas, de orientación desde la amenaza y de sucesos “efectistas” para, por el contrario, mostrar indirectamente personalidades poco sanas y los efectos de habitar en una casa como esa sobre las mismas.

Pero no solo los efectos “psiquiátricos”, sino los psicológicos en cuanto a la visión de uno mismo, la autoestima, el autocontrol y la autoconservación, algo mucho más importante y presente en la obra que lo “sobrenatural”, porque ofrece algo cercano a una novela de personajes (centrada en uno, pero visto desde varios) para construir algo cercano al miedo (aunque quizá sea personal, sutil y más cercano al desasosiego) basándose, sin quererlo, en algo cercano al posmodernismo.

Destacado. Eleanor, tanto porque es el epicentro de todo (no solo de los fenómenos, sino de la propia novela) sin quererlo como por la forma en la que es retratada desde las actitudes de los otros personajes (y no solo por cómo la puede catalogar el lector según sus propias acciones).

Potenciales Evocados. Más cerca de Otra vuelta de tuerca (en cuanto a posibles autosugestiones, no a estilismos) que de Una cabeza llena de fantasmas (de la que, en realidad, no se aleja demasiado si miramos desde la óptica de lo “psicológico” en estos temas o desde la de las verdaderas causas de según qué fenómenos); cerca de Siempre hemos vivido en el castillo, pero menos lograda; casi nada que ver con el argumento de la serie de televisión homónima.