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viernes, 3 de agosto de 2018

VISIONES PELIGROSAS II. Varios autores



-De los tres volúmenes, quizá el más “raro”.-

Portada del libro Visiones peligrosas 2, de varios autores.
Edición en español (1983)
Género. Relatos.

Lo que nos cuenta. El libro Visiones peligrosas II (publicación original: Dangerous Visions, 1967) es la segunda parte de una famosa antología, que en español se publicó en tres volúmenes como su edición de 1969, y que en la actualidad todavía se valora bastante, por más que el tiempo le haya pasado cierta factura, debido a la naturaleza del proyecto (pueden saber más aquí), con el recientemente fallecido Harlan Ellison como responsable de la selección, del proyecto y de la introducción (que en este volumen trata de las reacciones y consecuencias de la publicación original), pero también del comentario al inicio de cada uno de los relatos (que, al final, tienen comentarios de sus propios autores). La primera parte es Visiones peligrosas I.

Mi opinión/Destacado/Potenciales Evocados.

    - El hombre que fue a la Luna... dos veces (Howard Rodman): trabajo sencillo pero nada simple, que apela a la sensibilidad con argumentos para ellos y que, tanto cuando se publicó como ahora, es discutible que sea ciencia ficción por mucho que sea un buen texto.

     - La fe de nuestros padres (Philip K. Dick): relato que Ellison, en la introducción, describe cómo fue escrito y que, por ello, trajo bastante polémica general (e incluso personal con Dick), aunque en descargo del buscapleitos Harlan es un comentario con sentido por lo que narra y cómo lo narra, un acercamiento a uno de los temas recurrentes de Dick con algo de horror, trasfondo tan ucrónico como distópico y desde perspectivas (directamente) alucinógenas.

     - El rompecabezas humano (Larry Niven): otra distopía que bordea temas actuales, sin llegar a extremos como los de la trama, porque polémicas parecidas pero menores ya comienzan a surgir, de buen ritmo, malvado y algo más oscuro que la producción habitual de Niven.

    - Voy a probar suerte (Fritz Leiber): relato interesante porque, debajo de sus premisas “fantásticas” (no digo más por aquello de los spoilers), Leiber nos muestra con valentía una realidad del personaje bastante dura y terrible, sobre todo para su familia, de una clase que en este tipo de trabajos y hasta esa época solían evitarse.

    - El señor Randy, mi hijo (Joe L. Hensley): trabajo que, como el anterior, usa creencias para desarrollar su trama pero de otro tipo y con otra intencionalidad, muy distinta, además de usar un tipo de personaje, Randall, que no solía usarse en demasía (pero esto son Visiones peligrosas, ¿no?, y tomaron ciertos riesgos en aquel momento).

    - Eutopía (Poul Anderson): otra ucronía y distopía a la vez, de buen ritmo aunque formas algo anticuadas, y que en su trama se arriesga con derivas que dejan las del anterior relato en pañales porque, sin la menor duda, esta sí que fue una visión peligrosa en su tiempo (ahora, incomoda bastante).

    - Incidente en Moderan y La escapada (David R. Bunch): el primer relato está incluido en un libro del que ya hemos hablado en este blog, Moderan, y de la misma forma que el segundo, pero con un tono y una trama distinta, nos llevan a ese mundo tan particular de Bunch (el único con dos trabajos en la antología) en el que la carne sobra cada vez más y, por el contrario, son metal y guerra lo más importante (junto a los estilismos y derivas New Wave, claro).

    - La casa de muñecas (Hugh Parry): escrita bajo el seudónimo de James Cross porque se desviaba bastante de la producción habitual del autor, trabajo mucho más de fantasía que de ciencia ficción y con un toque de horror pulp, camuflado bajo una técnica competente.

    - El sexo y/o el señor Morrison (Carol Emshwiller): relato del que ya hemos hablado aquí, que en casi todos sus conceptos, ahora sencillos por más que curiosos, se adelantó varias décadas a casi todo lo imaginable en el género (y si me apuran, alguna década también fuera de la ciencia ficción) por el punto de vista, por qué piensa y cómo lo piensa la protagonista para ofrecer otra visión peligrosa, muy diferente a la de Poul Anderson, y que funciona hoy tan bien como hace medio siglo.

    - ¿Cantará el polvo tus alabanzas? (Damon Knight): trabajo con su punto curioso por lo que propone, quizá provocador en su tiempo porque la religión estaba (más) presente en todos los órdenes, pero al que el tiempo ha pasado factura (aunque su ironía funcione todavía).