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jueves, 9 de abril de 2015

LA CANCIÓN DE LAS ESTRELLAS. Norman Spinrad

-¿New Wave casi controlada después de la New Wave descontrolada?.-

Portada del libro La canción de las estrellas, de Norman Spinrad
Edición en español (1985)
Género. Ciencia ficción.

Lo que nos cuenta. En el libro La canción de las estrellas (publicación original: Songs from the Stars, 1980), Celeste Lou se dirige a La Mirage para impartir justicia en un evento donde parece que hay indicios de brujería, en concreto núcleos de energía radioactiva pertenecientes a la ciencia negra, algo prohibido desde que, cientos de años atrás, el planeta fuese casi arrasado por tecnología humana destructiva. Allí también se dirige Luminosa Sue para tratar de defender el caso, porque considera que alguien ha puesto una trampa a los suyos, y tiene razón porque la situación ha sido planificada por algunas personas que creen necesaria la vuelta de esa tecnología para alejarse de la ley del músculo, sol, viento y agua, con los ojos puestos en un remanente de la Era Espacial.

Mi opinión. Trabajo posapocalíptico que no recurre a la distopía (por más que la sociedad retratada se las traiga a su manera) y prefiere apuntar a cómo aquellos que recuerdan los viejos días intentan traer de vuelta muchas de sus cosas (buenas y malas), que aunque entre sus páginas se sienten coletazos de New Wave consigue que la tendencia no se coma el libro (aunque hay un momento de la novela bastante lisérgico) y solo parezca una mezcla de hipismo y religión oriental, que se podría ver como un choque de tendencias algo trasnochado si quisiéramos buscar trascendencia, que ha envejecido mal y que tiene un punto curioso desde lo que suelo llamar “arqueología de género”, algo importante para entender cómo se ha ido llegando a la realidad actual de la ciencia ficción y a través de qué caminos, enrevesados muchas veces.

Destacado. Contraculturalidad de postal por todas partes.

Potenciales Evocados. Ambientes de Esperando al Zephyr con tonos de Hair picantones.