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jueves, 17 de septiembre de 2015

LA PRINCESA PROMETIDA. William Goldman

-Con pequeños juegos metaliterarios, sensible, autobiográfico de forma ficticia, a veces solamente, y que esconde una historia clásica muy conocida gracias al cine.-
Portada del libro La princesa prometida, de William Goldman
Edición en español (2005)

Género. Narrativa fantástica.

Lo que nos cuenta. En el libro La princesa prometida (publicación original: The Princess Bride, 1973), William Goldman recuerda su niñez y cómo le influyó muchísimo el libro La princesa prometida, de S. Morgenstern, pero también las circunstancias de cómo terminó resumiendo y compendiando una nueva edición de esa novela, que aquí nos presenta y que cuenta la historia de una bellísima joven, Buttercup, y de su amor trágicamente perdido, Westley, ciudadanos ambos del conocido país de Florin, pero que Goldman trata de ofrecer ahorrándonos buena parte de los contenidos del libro de Morgenstern que, en su opinión, atentaban con la fluidez narrativa del mismo, mientras nos explica por qué decide retirarlos. Esta edición es la del 25 aniversario de la novela y añade bastantes contenidos de diferente clase al trabajo original.

Mi opinión. Interesante libro, de los primeros en tiempos contemporáneos en tener éxito comercial jugando a escribir algo que supuestamente ha escrito otro autor, explicando cómo se llegó a conocer el trabajo y las razones para eliminar unos contenidos y no otros mientras hace progresar la acción de una amable (y maligna a veces, pero sin dejarse llevar) trama, con unos juegos muy divertidos en sus recursos (atención a lo de Stephen King, también de ascendencia florinesa por si no lo sabían, en la versión aniversario), que además de todo eso ofrece una bonita historia de fantasía con mucho humor blanco (casi siempre, porque algo de negro hay), agradable de leer y entre esas novelas inolvidables porque, al pasar los años, seguimos teniendo en la cabeza lo que nos contaron sus páginas.

Destacado. Si bien aquellos que han visto la película pueden tener clara la trama central, se llevarán una sorpresa si leen el libro porque propone otros juegos narrativos que la versión cinematográfica no pudo (o más bien no intentó, creo yo) ofrecer.

Potenciales Evocados. Por fuera, y desde lo conceptual, los divertimentos irreales de Stanislaw Lem sobre libros ficticios, pero con un verbo mucho más cotidiano y permitiendo jugar con lo que es real y lo que no lo es sobre su propia vida y biografía; por dentro, una deliciosa fábula fantástica que, en muchas ocasiones, no es para niños en absoluto; la cara que se le queda a muchos cuando descubren que S. Morgenstern nunca fue real, cosa que sigue pasando y creo que seguirá siendo así mucho tiempo, mientras este libro tenga vida.