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viernes, 1 de mayo de 2015

EL FESTÍN DE LAS MÁSCARAS. Varios autores

-Antología de relatos muy diferentes y cuyos escritores han seguido, curiosamente, muy distintas suertes literarias.-

Portada del libro El festín de las máscaras, de varios autores
Edición en español (1992)
Género. Relatos.

Lo que nos cuenta. El libro El festín de las máscaras (publicación original: Masques III, 1989) es una antología de treinta y tres trabajos breves de terror (relatos y poesías), todos entretenidos por mucho que la calidad sea irregular, seleccionados por J. N. Williamson y todos escritos para esta antología, que quiere ofrecer muestras de trabajos de ese tiempo que se podían englobar en los cuentos de miedoclásicos” o en lo que se conoció como “nuevo terror” (o también Splatterpunk), o en el género basado en lo psicológico/fantástico o, por último, el basado en criaturas o personajes (muchos "o", ¿no?).

Mi opinión/Destacado/Potenciales Evocados.

   - Vagabundo (Ed Gorman): vuelta de tuerca al concepto de la chica de la curva, modernizado de distintas formas, rápido de leer y dejando sensaciones encontradas.

   - Reflejos (Ray Russell): breve aproximación al mito del vampiro mezclando la autodefensa, la alienación (tal vez) y la pena de amor.

   - La familia feliz (Melissa Mia Hall y Douglas E. Winter): relato tan frío como logrado, con el asesino psicópata muy familiar como protagonista, de buen ritmo y agradable de leer.

   - El albergue Gota de Rocío (D. W. Taylor): aproximación al purgatorio (o a un tipo especial de inferno, podría ser también), más logrado en lo psicológico que en lo dramático.

  - Refracciones (Thomas Millstead): otro de los trabajos que usa lo psicológico para armarse, que mezcla muy bien lo sexual con lo criminal (la penetración de un cuchillo en la carne es bastante simbólica al respecto ¿no?) pero que, a la vez, ofrece un relato bastante elaborado en su trama.

   - El concurso (Adobe James): gran relato, entre lo más destacado en esta antología porque, primero, me parece muy original en cuanto a lo que nos ofrece (o más bien en cómo nos lo ofrece), segundo, está bastante bien escrito y, tercero, porque despista bastante al lector que no se ve venir lo que cuenta (solo he visto algo parecido de la mano de Neil Gaiman en uno de los primeros números de The Sandman, pero se queda corto en la idea del "concurso" comparado con lo que nos muestra este cuento).

  - Mejor que uno (Paul Dale Anderson): trabajo que hace horror jugando con la personalidad múltiple (no digo más…) y con los tumores, rápido, logrado y entretenido.

   - Por siempre jamás (Graham Masterton): vuelta de tuerca romántica y dramática a lo Z (no con total exactitud, en realidad, pero sí en cierto modo… ya me entenderán los que lo lean…), con importantes resultados emocionales y más resultadista al final de lo que cabía esperar.

  - Declaración de amor de Prometeo al buitre (Alan Rodgers): poema que, como los habituales lectores del blog saben, no es mi género más manejado (estoy en ello, veremos qué pasa con el tiempo) y por lo tanto no voy a reseñar.

   - Labios largos (R. Patrick Gates): humor negro, chistes escabrosos, sexo contenido a duras penas y la búsqueda de alguien que mata a sus víctimas asfixiándolas con el pene, por lo que habrá que poner un cebo a la altura del desafío… ¡Qué más puedo decir!

  - Pecadores (Ralph Rainwater, Jr.): gamberrismo, irreverencias y resultados negativos en un trabajo efectista muy rápido de leer.

   - El desayuno del domingo (Jeanette M. Hopper): tensiones y problemas familiares, agresividad y malestar que, gracias a Dios, el canibalismo puede solventar.

   - La escalera (Wayne Allen Sallee): uno de esos ejercicios que trata de contener lo más Splatter del Splatterpunk y trabajar más la narrativa contemporánea.

  - Cuchi-cu (Mark McNease): incidente desagradable en un autobús con todos los ingredientes (no siempre exitosos) de lo que se llamó “nuevo terror” en su época.

   - El wulgarú (Bill Ryan): Splatterpunk contenido, en localizaciones poco habituales y con personajes no muy manoseados tampoco por el (sub)género, rápido de leer, contemporáneo, narrado con frescura y libertad pero… no sé si logrado en esta antología.

   - El hombre más afortunado del mundo (Rex Miller): relato que trae a un personaje del autor no muy conocido en castellano (y no es que sea conocidísimo en su idioma original, pero algo más sí) para ofrecer un trabajo basado en lo que suponemos que va a pasar.

   - La muñeca sin huesos (Joey Froehlich): otra poesía, y ya saben mis limitaciones, estimados lectores.

   - El cráneo (Diane Taylor): trabajo de horror psicológico muy desagradable y logrado por aquello de dejar los detalles al lector y solo ofrecer el marco general (repulsivo de por sí), interesante, bien narrado y destacado en la antología.

   - En la calle Cuarenta y Dos (William F. Nolan): relato de horror fantástico con esas salidas que se hacen durante algunos viajes de negocios como telón de fondo.

   - A salvo (John Maclay): terapia de choque contra miedos propios e íntimos narrada con cuidado.

   - Todo menos los lazos eternos (Gary A. Braunbeck): una relación paterno-filial llevada al extremo del horror, rápida de leer y algo efectista.

   - Papá es muy listo (Mort Castle): destacado, corto, intenso desde lo simple, horrible en la idea que se basa en el "síndrome del príncipe destronado" apoyándose en las actividades que muchas veces llevamos a cabo los adultos sintiéndonos muy listos.

   - Cuando la pared llora (Stanley Wiater): aborto, horror e inmigración en un cuento asfixiante y logrado.

   - Regreso a la selva mutante (Bruce Boston y Robert Frazier): poesía, así que ya saben…

   - Los Willies (James Kisner): crítica social mediante una situación y un personaje (y sus miedos) que tal vez se podían haber puesto, por poquito, en la sección de Splatterpunk.

   - La apuesta (K. Marie Ramsland): otro de los relatos pesados y asfixiantes en la propuesta, con aires “lovecraftianos” actualizados.

   - Elegido (G. Wayne Miller): cuento con clarísimas influencias de Philip K. Dick, pero más simple en lo narrativo.

   - Esos Snay calvos (Joseph A. Citro): interesante trama, que juega con lo que el lector cree que se ve venir, rápido de leer y también destacado en la antología.

   - Madre e hijo (Steve Rasnic Tem): horror (o quizá esperanza, según se mire) de carácter psicológico con el encuentro en un vagón de carga de dos personas con más en común de lo que esperan.

   - Mata por mí (John Keefauver): horror basado en la exagerada parodia terrible de la forma en la que mucha gente educa(mos) a los niños.

   - Afeitado y corte de pelo, dos mordiscos (Dan Simmons): otro de los relatos destacados de la antología, muy bien escrito (como acostumbraba a hacer el autor en aquella época, fuera el que fuera el género que tocase), llamativo y malsano a su manera.

   - El jardín de las orquídeas (Amanda Russell): poesía…

  - De la ausencia, la oscuridad y la muerte: cosas que no existen (Ray Bradbury): también poesía, lo siento…