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lunes, 4 de agosto de 2014

THE LONGEST FALL. Cixin Liu

-Otro trabajo del imaginativo y todavía no muy famoso autor chino.-

Portada del libro The Longest Fall, de Cixin Liu
Edición en inglés (2011)
Género. Relato.

Lo que nos cuenta. En el libro The Longest Fall (publicación original: 地球大炮, 1998) y en el futuro, las diferentes potencias con mayor influencia en el mundo han llegado a distintos acuerdos sobre temas tan dispares como el armamento nuclear y la Antártida. Shen Huabei es uno de los científicos chinos encargados del desmantelamiento y detonación subterránea del arsenal nuclear de su país y al que la leucemia está matando, por lo que será introducido en un programa de hibernación criogénica. Cuando despierte, algo más de 74 años después, el mundo ha cambiado por completo y el nombre de su hijo, de cuyas obras muchos hacen responsable al propio Shen, es odiado.

Mi opinión. Entretenida trama que en todo momento provoca saber más sobre lo que está sucediendo y también sobre lo que ha sucedido antes, con manejo blando del Hard y emotividad chirriante de lo Soft, que sigue teniendo un tono extraño como el resto de la producción del autor que he tenido el placer de leer y que sigo sin saber si se debe a la traducción del chino al inglés o es algo propio de Cixin, que en esta ocasión tiene un tono retro (vintage, en realidad, discúlpenme) mucho más acusado de lo habitual, que si rascamos en su fondo podría tener cierta intencionalidad política (no sólo directa por el papel del país natal del autor en el futuro que nos propone Cixin sino, si somos malvados, por la visión positiva/negativa de un mismo hecho según su tiempo e interpretación, algo muy entroncado en la historia de China) pero que, por encima de todo, es un destacado ejemplo de un nuevo valor en la ciencia ficción que se está abriendo paso desde un lugar poco conocido en el género y en una lengua menos habitual en el mismo.

Destacado. ¿Para cuándo tendremos a Cixin Liu  editado en español? Su producción en conjunto lo amerita.

Potenciales Evocados. Ideas de Charles Sheffield y Arthur C. Clarke transmutadas a través de Jules Verne si el francés hubiese hecho física-ficción.